“Bucureşti” se escribe con “u”

19 January, 2007

¡Ande, ande, ande!…

Archivado en: Becarios, España, Viajes

La Navidad llegó y se fue más rápido de lo que algunos hubiéramos deseado…

Uno nunca había tenido la oprtunidad de sentirse el protagonista del anuncio del "vuelve, a casa vuelve…" hasta este año, con lo cual no dejé pasar la oportunidad: volví, a casa volví, por Navidad. Bueno, la verdad es que en casa paré poco, pero lo suficiente para ver a mi familia y cenar con ellos el día de Nochebuena.

Durante esos pocos días pasé casi todo el tiempo con Mamen, a la que hecho mucho de menos por aquí… 

20 December, 2006

20.000 leguas de viaje transalpino (1ª parte)

Archivado en: Rumanía, España, Viajes

Procuraré no extenderme mucho con los detalles…

Equipaje: maleta con ruedas, mochila y bolsa de bocadillos y enseres de limpieza de boca.

Jueves, 13:30: salgo de Atocha, con dirección Barcelona, previo acopio de revistas. Durante el viaje: bocatas, limpieza de dientes y enjuagues de agua con sal. Siesta. Más enjuagues. 18:30: llego a Barcelona-Sants, Cercanías hasta Barcelona-França. Compro pasatiempos.

20:40: monto en el Elipsos de Milán, me entero de que es el mismo que va a Zurich al separarse los vagones de un destino y otro en una localidad francesa. Antes de subir, control de pasaportes de la Policía Nacional.

Flipo un poco con lo sucio que está el Trenhotel, me alegro de haber pedido "butaca superreclinable" en vez de cama. Saco la bandeja del reposabrazos y descubro, como los osos del cuento, que "alguien ha comido en mi bandejita".

Bandeja del Trenhotael con migas

Bueno: casi mejor me como el bocata sobre una servilleta en mi regazo. Limpieza de boca y enjuagues. Leo, hago pasatiempos, me acomodo procurando no molestar al personal, tarea para la que por desgracia siempre hay voluntarios.

Viajero incordiando al de delante

Ya vamos por Francia. Paramos en un pueblo, sube una persona. Enjuagues y a dormir. Las condiciones son estupendas: calorcito, silencio, poca luzzZZZzZZ…. ¡Flash! Control de pasaportes de la "Gendarmerie", para el cual encienden todas las luces del vagón de pronto, a las 7:00 del viernes. Parece que estamos a punto de salir de Francia.

Paisaje montañoso, parte de Los Alpes

Ya no consigo conciliar el sueño, de todas formas me entretengo con el paisaje montañoso que es alucinante, y cuando deja de serlo cojo los pasatiempos y me ayudan haciendo honor a su nombre. A las 10:20 y con cincuenta minutos de retraso por fin llegamos a Milán. Control de pasaportes de los "Carabinieri" en el andén. En el baño de la estación hay que pagar 0,20€ para entrar¿?.

¡Estoy en Milán, y me quedan cuatro horas para irme!;) Cojo un taxi que me lleva a la estación de autobuses Autostazione Porta Garibaldi desde donde saldré a Budapest. Confirmo la hora y que no hay ningún problema. Dejo el equipaje en la consigna de la estación de tren contigua, y me dispongo a ver la parte de la ciudad que me de tiempo.

Para evitar perderme decido ir en "linea recta" por las calles que voy encontrando en dirección a lo que me imagino que es el centro de la ciudad (no tenía ni un mísero mapa). De esa forma me topo con obras en Piazza 25 Aprile.

Arco en la Piazza 25 Aprile

Continúo mi paseo. Constato no sin sorprenderme el tópico sobre la elegancia milanesa: hasta los barrenderos llevan el uniforme con clase. En un bar me tomo una cerveza (y me enjuago). Entro en unos almacenes de ropa dispuesto a comprarme algo en la capital de la moda y salgo con una corbata (algo que no uso jamás) muy bonita.

Entro en un restaurante a las 13:00 dispuesto a reservarme los bocadillos que me quedaban para el viaje en autobús (todavía me quedaban: había salido de España con 2 chapatas en bocadillos) y me como una pizza cuatri stagioni deliciosa.

 
No tomo postre por miedo a perder el autobús. Lavado de dientes y enjuague de rigor, y a la estación de autobuses después de recoger las maletas en consigna.

Esperando a que el autobús abriera, una chica se me acerca hablándome en húngaro. Le digo en inglés que no la entiendo, y medio en inglés medio en italiano me empieza a bombardear a preguntas, con una curiosidad desmedida que pronto se convierte en puro cotilleo. Unas cuantas caras largas (al fin y al cabo llevaba ya más de 24h de viaje y había dormido de aquella manera) le hicieron perder el interés.

14:30 Partimos. La húngara preguntona, una señora y yo somos los únicos ocupantes. Más tarde iré descubriendo que el grueso de los viajeros irá subiéndose a lo largo de todas las paradas que nos esperan: Bérgamo, Brescia, Verona, Pádova, Mestre, Venecia, Udine. Es increible la congestión de las carreteras/autopistas italianas. También son increibles (por temerarias) las maniobras del conductor húngaro.

¡Peliculón de autobús!: Los visitantes no Nacieron ayer… ¡¡en húngaro!! Ni que decir tiene que no entendí una sola palabra. Bueno, ya la había visto, y de todas formas me río con los gags visuales. Finiquito lo que queda de bocatas, y limpieza de dientes y enjuague al uso.

Control de pasaportes por parte de la policía austriaca (¡cachis!, estos no se cómo se llaman… ¿Polizei? ¡Gloria, ayudame!) al atravesar su frontera, a eso de las 23:00. Plácido sueño con el gorro puesto, diversas paradas en las que aprovecho (cómo no) para los enjuagues pertinentes. Sobre las 5:00 del sábado, luces y control de pasaportes en la frontera húngara (ahora ya sí que no tengo ni p* idea) y parada del autobús al poco: ¡Ya estoy en Hungría por 1ª vez en mi vida!. Un cajero me escupe la tarjeta 2 veces, y no vuelvo a probar suerte, temeroso de que se la trague definitivamente. Los primeros florines los saco en Budapest, cuando llego a la estación de autobuses a las 6:30, una hora antes de lo previsto (¡al final sólo 16!). Saco 60 florines (creo recordar que 30€ al cambio), y aún a pesar de las advertencias de Santi (y de que en Bucarest también son unos aguilillas y ya me la se) me estafa un taxista: me pide 60 (curiosamente todo lo que llevo) le digo que eso era imposible, le doy el billete de 50 quedándome el de 10 y se pira tan feliz (lo cual me confirma que me está timando, incluso más de lo que creía). Pero me da igual porque ya estaba en casa de Santi, y al fin podía descansar en una cama, tras 40 horas de viaje.

17 December, 2006

Plan de viaje

Archivado en: Rumanía, España

La opción ideal era la del tren, claro. Pero… ¿hay trenes directos a Bucarest?. Como ya sospechaba (probablemente vosotros también) NO. Pero… ¿ni siquera desde París?. Bueno… está el mítico Expreso de Oriente, pero a pesar de que para en Bucarest no vende billetes con este destino: tendría que comprarlo hasta Estambul, al módico precio de 8000€ (aprox)¿!!?, así que nada de trenes novelescos. Pensé también que me convendría descansar en alguna ciudad del camino, sobre todo en caso de tener que hacer el viaje en autobús… Y pensé en Budapest, donde Santi casi con toda probabilidad me recibiría con los brazos abiertos (como así fue). Me puse en contacto con él y tras confirmarme que me cedería cama y ducha (importante en un viaje que prometía durar cuatro días) seguí con el plan de viaje.

Tras muchas búsquedas resolví que lo mejor era ir lo más lejos posible en un tren Elipsos y de allí a Budapest. Al final las conexiones en tren entre Zurich o Milán y Budapest implicaban multitud de transbordos (más de cinco) por lo que decidí que ese tramo intermedio lo haría en autobús, así descubrí tres cosas:

  • Los autobuses de largo recorrido en Suiza son carísimos.
  • Italia tiene servicio de autobuses con Hungría gracias a Eurolines
  • Eurolines España no es capaz de ponerse de acuerdo con su filial italiana para vender un billete (ni siquiera para reservarlo).
Odisea particular

De esta forma me hice socio de eurolines.it para poder comprar un billete Milán-Budapest (tiempo estimado de trayecto: 17 horas), y saqué también los billetes de tren Madrid-Barcelona (5 horas) y Barcelona-Milán (13 horas) en Atocha, desde donde también comencé mi odisea particular una tarde de jueves.

16 December, 2006

¿¡Por qué siempre me pasa todo lo malo a mí y a mi cerveza!? -Homer-

Archivado en: Rumanía, España

 Estoy hecho un pupas…

Ha pasado mucho tiempo desde la anterior entrada. Como muchos ya sabéis tuve que volver a España para ser operado de la boca, pero me ahorraré los detalles que, por repugnantes, en todo caso hay que contarlos en persona para ver la reacción que provocan en el interlocutor ;) . Resumiré diciendo que cuando me enteré de que me tenían que intervenir con anestesia general un escalofrío me recorrió el cuerpo. Me lo dijo un cirujano maxilofacial rumano que desprovisto de guante alguno y con un pulso no apto para robar panderetas, estuvo examinándome a conciencia con sus dedos morcilloformes introducidos en mi boca. En defensa de los médicos rumanos diré que salvo este último (y más por las formas que por el fondo) en general me produjeron buena impresión, si bien los medios con los que cuentan dejan bastante que desear. Y de la sanidad pública y sus instalaciones no hablaré de momento, pero adelanto que es como para echarse a llorar. Así que no me quedó más remedio que volver a España para ser operado.

Mhhh… iba a poner una foto ilustrativa de como me dejaron la boca tras la operación, pero ídem que con los detalles.

El caso es que una vez medio recuperado (estas intervenciones orales son de recuperación leeenta, todavía ni siquiera lo estoy del todo y sospecho que me quedan meses de secuelas) "me vi obligado" a volver a Bucarest por tierra, ya que el médico me prohibió volar en avión en los 40 días siguientes a la operación. ¿Cómo abordar un viaje de más de 3000 km? ¿Tren?. ¿Autobús?. El señor Síndrome de la Clase Turista desaconsejaba esta 2ª opción.






















Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Hadley Wickham