Nochevieja en Estambul
Habiendo comprado ya el billete i/v a Madrid para esa breve estancia navideña, la Oficina publicó las fiestas del 2007: para asombro de becarios, teníamos fiesta el día 2 de enero, así que aproveché, y descubriendo un billete a un precio asequible para ir a Estambul desde el 30 al 2, me apunté a la V Quedada Becarios Informáticos Icex 06/07.
Gran oportunidad para reunirse con esos compañeros de tan fugaz curso como es el nuestro, el de los becarios de informática… aunque, en vista de las que liamos juntos, empiezo a sospechar seriamente si la brevedad del curso y el hecho de que sólo haya uno de nosotros por oficina tienen algo que ver con esto (con las que liamos, digo).
¿Qué decir acerca del viaje?. Es dificil explicarlo con palabras. Para empezar diré que la anfitriona se portó de película dándonos cobijo y planeando la visita a la ciudad (que yo ya conocía del año pasado). Muchas gracias Julia, también por tu paciencia infinita.
Yo llegué el sábado 30: cuando lo hice ya estaban allí Beni "Tel Aviv", Chelo "Dublín", Guerri "Varsovia", Jesús "Moscú", Julia "Estambul", Manu "París", Nuria "Vilnius", Paco "Estocolmo" y Rubén "Teherán" además de los becarios de Internacionalización Lucía (Amman), Pablo (Sofía), Iván y Javi (ambos de Teherán). Todavía faltaba Elena "Atenas" por llegar. Aquella tarde recorrimos parte de la ciudad, vimos Santa Sofía y visitamos el interior la Mezquita azul.
Después entramos en La Cisterna, un lugar alucinante que me seguirá encantando cuantas veces vaya. A la salida, un turco que hablaba español nos sorprendió mostrándonos una foto en la que salía entre Zapatero y señora ¿¡!? por las calles de Estambul sacada en su última visita a Turquía. De allí fuimos al Gran Bazar, Donde Estocolmo, Moscú y yo fuimos a tomar cervezas a la terracita de Julia’s kitchen un bar perfecto para tal fin que recordaba de mi anterior visita a la ciudad.
Lo sorprendente fue la gran memoria del camarero Laurentiu (en la foto en el centro y de pie) que resultó ser de Bucarest, y que se acordaba de mí y me dio recuerdos para mi madre y mi hermana, ¡mas de un año después de haber estado allí!
Al cerrar el Gran Bazar nos dimos cuenta de que no habíamos llegado a la cita con el resto (no sería la última vez que nos perderíamos), volviendo a pie a casa de Julia, donde encontramos a los demás.
Mientras los tardones terminábamos de arreglarnos, el primer grupo salió de avanzadilla a cenar por ahí. Nuestra improvisada cena (la de los cuatro ) consistió en unos rones acompañádos de refresco. Como íbamos con un poco de prisa tuvimos que improvisar y hacernos un vaso comunitario a partir de una botella de plástico del que dimos buena cuenta por unas calles poco acostumbradas a botellones (garrafones en nuestro caso).
Así, fuimos al encuentro con los demás y estuvimos en un par de discotecas…![]()
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La última noche del año la dormí en un sofá la mar de cómodo, más concretamente en el que horas después nos sacábamos esta foto:
Nochevieja
Día 31. Supongo que coincidiendo con todos o casi diré que ha sido la Nochevieja más atípica de mi vida. No tuve cena ni uvas de rigor, y sin embargo me lo pasé genial. Bueno: lo que es cena haberla la hubo, pero por caprichos del destino Jesús, Beni, Paco y yo no fuimos capaces de encontrarnos con el resto, después de entretenernos un poco en casa…
La cena que nos perdimos…
Así, recibimos el nuevo año turco junto a las "amigas" que nos echamos en un bar, donde estaban "celebrando" la entrada de año… ¡¡¿tomándose un café?!!. Por suerte conseguimos animarlas un poco con la intención de que nos llevaran a algún sitio guapo, porque las discotecas de la noche anterior no nos habían terminado de convencer (además de que queríamos conocer nuevos sitios).
Y así recibimos el nuevo año español (una hora más tarde) en el garito donde nos llevaron las turcas, que resultó estar muy bien. Al rato un grupo empezó a tocar en directo: me parecieron bastante buenos…
Sin previo aviso y cuando el grupo estaba tocando "La Bamba", Paco Estocolmo en un arrebato artístico se unió al cantante, protagonizando un momento que, en mi humilde opinión, supera con creces el karaoke de los pekineses:
Horas después (sobre las cuatro) y sin saber muy bien cómo nos habíamos vuelto a separar: Beni y Paco por un lado y Jesús y yo por otro. Cenamos kebabs y un bocadillo de almóndigas callejero. Fui a sacar dinero de un cajero que después de dármelo ¡se tragó mi tarjeta!. Asumido el hecho y superado el trauma (y habiendo apuntado los datos exactos del p*** cajero) de encontrarme en un país "extraño" con 40 liras turcas (unos 25€) en el bolsillo, buscamos un bar donde continuar celebrando el fin de año.
Después de intentar timarnos en un bar (nos pedían 40 liras por dos copas) continuamos en búsqueda de otro. Encontramos uno oscuro, con una musiquilla turco-dance que (ya nos sonaba de discotecas pasadas) y no más de veinte personas, todos hombres y juraría que todos salvo uno con bigote. No era de lo mejorcito pero después de lo que nos había costado encontrarlo suponíamos que no podían quedar muchos bares abiertos. Además el precio de las copas nos pareció razonabe… en un principio, porque luego el que nos estuvo intentando timar fue un intérprete espontaneo: el camarero no tenía ni papa de inglés, pero el precio era lo único que entendíamos y el intérprete estaba empeñado en que costaban el doble. Al final llegó el hombre que no tenía bigote -que resultó ser el dueño- y mandó al pesado a freir espárragos. Esto lo se por la cara con la que se lo dijo y no por mi conocimiento de la lengua turca, claro está.
Mientras tomábamos la copa la gente se iba marchando. Se nos acercó el dueño que debía estar bastante aburrido. Estuvimos hablando con él un buen rato, entre otras cosas del ahorcamiento de Sadam del que contaba estar contento y de la minoría kurda del país, con la que parecía simpatizar. Siendo las últimas personas que quedaban y estando a punto de cerrar, terminó recomendándonos no buscar otro bar y que nos fuéramos a la cama: "Bad turkish people on the streets". Dimos por supuesto que exageraba, pero a pesar de buscar otro sitio abierto no lo encontramos, y volvimos para casa de Julia. En la puerta nos encontramos a Pablo y Lucía, que iban hacia un albergue donde nos habíamos repartido. Parece ser que ellos sí que se encontraron con "turcos malos" por el camino y Lucía sufrió un tirón con posterior arrastre por el suelo, si bien Pablo consiguió que no se llevaran el bolso.
Subimos al piso, que estaba superpoblado: éramos los últimos en llegar. Así nos dormimos un rato después:




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